CUIDAR Y CUIDARSE, HOY MÁS QUE NUNCA

CONSEJOS QUE FAVORECEN EL BIENESTAR PSICOLÓGICO Y EMOCIONAL DE LOS NIÑOS, LAS NIÑAS Y SUS FAMILIAS EN TIEMPOS DE CONFINAMIENTO.

El tiempo se detiene fuera de la frontera que delimitan las paredes de nuestra casa, sin embargo, ese mismo tiempo es el que ganamos de puertas hacia adentro. Seamos conscientes y tomemos ventaja al tiempo. 

En estos días de confinamiento, los más pequeños de la casa tienden a sentirse seguros rodeados del núcleo familiar.  Probablemente, nos falten los abrazos y la cercanía de abuelos, tíos, primas y primos, amigos y amigas. incluso de los maestros, pero, aún así, las nuevas tecnologías y las pantallas nos ayudan a recortar distancias.

NUESTRA nueva rutina

Ante esta situación, es necesario replantear nuestro día a día para poder plantear a nuestros hijos, desde la reflexión, no estamos en un periodo de vacaciones, sino que vivimos un hecho aislado que no solo nos concierne a nosotros, sino a TODOS. Todo el mundo vive una nueva rutina, en la que nos quedamos en casa por el bien común.  La empatía y la solidaridad nos acercan a quiénes hacen frente a una situación adversa.  Es momento de proponer una nueva rutina: NUESTRA nueva rutina, pensada entre todos los que estamos en casa. Nuevos hábitos compartidos, más nuestros, y en los que juntos descubramos qué nos hace sentir y estar bien. Dedicaros tiempos y descubrid lo que necesitáis, lo que os hace sentir bien, y compartidlo.  

En estos días, el espacio físico cambia, adopta un nuevo significado y cobra más vida que nunca. La distancia física se reduce y en algunos casos, incluso se apelotona, por eso es necesario un día a día más consciente: estructurar horarios, cocinar juntos, hacer deporte, etc. En definitiva, crear una agenda de actividades que nos permita seguir acompañando a nuestros peques como las personitas que son.  Es importante poder ofrecer a nuestros hijos nuevos espacios de conversación y de encuentro donde acordar, entre todos, cómo será nuestro día a día;  ser conscientes de en qué momentos nosotros necesitamos estar solos y/o en qué momentos ellos necesitan su tiempo individual para hacer sus tareas, escolares y domésticas, aprender a gestionar su tiempo de ocio para leer, jugar o crear y así, aprender a seguir, de forma autónoma, con su día a día.

Los pequeños de la casa: otra realidad, otras necesidades, otras dependencias.

Las nuevas rutinas marcarán su tiempo y su reloj biológico. Más allá de los hábitos que hemos hablado anteriormente, tomar el aire o mirar por la ventana les ayudarán a observar que el mundo sigue más allá de nuestras paredes. Recordar con ellos imágenes, juegos, lugares comunes o personas de su entorno, les permite seguir conectados al presente y a saber que, no ahora, pero sí en un futuro cercano, volverán a ser parte de su día a día.

Los adultos sentimos la responsabilidad constante de estar atentos a todo lo que hacen, pero no olvidemos que hay que cuidarse para cuidar. Aprovechad diferentes momentos del día para proponer espacios de juego libre y otros de juego compartido. Así entre todos, elegiréis qué actividades harán solos, o con sus hermanos,  y en qué otras participaréis toda la familia.  

Es importante marcar los diferentes momentos del día, porqué cambiar el entorno nos ayudará a romper con la monotonía y a no estancarnos en nuestras nuevas rutinas.  Escuchar música, abrir ventanas o salir al balcón, iluminar la estancia con velas o cambiar la intensidad de las luces, son pautas que ayudarán a ello.

Y, sobre todo, permitid la expresión en todos su niveles: desde la emoción a la palabra, pasando por la expresión corporal y gestual. Permitid momentos donde poder hacer aquello que, en una situación normal, no harían en casa, como gritar, saltar, jugar a la pelota o correr. Recordad mantener los límites, tanto temporales en cuanto a la duración de la actividad, como hasta cuándo o en qué momento del día. Esto os permitirá mantener la calma frente a los momentos de expresión intensa en los que elegís y permitís dejaros ir y “explotar”. Es necesario “dejar ir” para poder seguir.

Y, ¿ahora a qué jugamos?

¡Este es un buen momento para la creatividad! Los juegos de movimiento nos permiten explorar nuestra creatividad: regresad con vuestros peques a los juegos de nuestra infancia en la calle o en el patio de colegio y proponed juegos de equilibrio, montad espacios de movimiento en el salón de casa o en el pasillo, cread rampas y saltos con cojines o haced carreras de sacos.

Dad rienda suelta a las creación de manualidades y nuevos espacios: construid cabañas con telas o sábanas, cread nuevos muebles  y elementos decorativos con papeles, cajas, cuerdas, maderas.  Y, ¡no olvidéis disfrazaros y representar escenas imaginarias! El tiempo volará y descubriréis el mundo interior de vuestros hijos.

¡Tiempo de ser creativos!

Y cuando llega el fin de semana…

Una idea para el fin de semana y marcaros una diferencia en el calendario: ¡¡organizad un pic-nic o acampada en el salón de casa!! O, encadenad dibujos y palabras y cread frases divertidas. Pensad en los que están fuera: dibujad para ellos y escribirles cartas. Seguir conectados con el exterior nos permite estar y ser más presentes.

A través de todos estos juegos y actividades, entenderéis el recorrido psico-motor del desarrollo de vuestros hijos, del cuerpo hacia la mente, y podréis observar cómo se sienten y guiarlos hacia sus necesidades de expresión, tanto emocionales como físicas.

Quereros y confiad en ellos y en vosotros.

¡ Salud y bienestar para todos y todas!

Laia Ferrer, Psicóloga en Infancia y Familia, y Psicomotricista – OR Asociación.

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